Una familia pierde a tres de sus miembros en el tiroteo de Texas: “No te miento, les han disparado a todos”

Estados Unidos,(Revistalogos.com).- “No te estoy mintiendo, Chris, les han disparado a todos”. Nadie podía imaginar en la pequeña localidad de Sutherland Springs que un tiroteo hubiese acabado con la vida de 26 personas. Nadie se podía creer que un ex militar hubiese entrado en la iglesia en plena misa para disparar a bocajarro a los feligreses de este pueblo de Texas (EEUU), donde casi todo el mundo se conoce. Michael Ward es uno de estos vecinos sorprendidos y descorazonados tras la tragedia. Ward tuvo que sacar a su sobrino Ryland del templo, minutos después de que parase el tiroteo. La madre del pequeño y dos de sus hermanas también recibieron disparos y murieron.

El pequeño Ryland tenía cuatro heridas de bala en el estómago, la ingle y el brazo, según relató Ward a The Dallas Morning News. El chaval todavía estaba despierto, aunque no hablaba, cuando un helicóptero lo trasladó al Hospital Universitario de San Antonio y se desconoce si ha sobrevivido a la matanza.

“Al principio, me pareció irreal”, relató Ward de 31 años, a ‘The Dallas Morning News’. Sentado en la mesa de la cocina, Ward intentaba comprender lo que acababa de pasar. “No sé por qué. Sólo Dios lo sabe”, declaró al citado diario local. La casa de Michael Ward está a tan sólo unas manzanas de la iglesia. Leslie Ward, su esposa, estaba organizando la venta de un garaje cuando escuchó los primeros disparos. “¡Bam bam bam bam!”… los ruidos de los tiros llegaron muy deprisa.

Según Leslie, sonaban como una ametralladora. Rápidamente la voz se corrió la voz rápidamente en la pequeña ciudad: había un pistolero y estaba dentro de la iglesia.Ella se metió dentro y despertó a Michael que dormía la siesta. Su hermano Chris, cuya familia asiste a menudo a la misa allí, no contestaba al teléfono.

Entonces, los dos se metieron rápido en el coche y se apresuraron a ir a su casa para comprobar que estaban sanos y salvos. Cuando Michael se lo contó a su hermano Chris, éste se enfadó con él. No creía que pudiera ser verdad. No, en su pequeña ciudad. Pensaba que Michael estaba equivocado.

Chris había trabajado durante el turno de noche y se había quedado en casa esa mañana, pero su esposa y sus hijos se encontraban en la Iglesia. “Le dije: ‘No te estoy mintiendo, Chris, les han disparado a todos'”, explicó Michael a The Dallas Morning News. Chris salió corriendo sin zapatos a la Iglesia en busca de su familia. Las noticias que fue recibiendo eran desoladoras. Dos de sus hijas, Brooke y Emily, de 5 y 7 años, murieron en el ataque. También su esposa Joann Ward.

Se desconoce si su pequeño Ryland ha sobrevivido, ya que se encuentra hospitalizado tras sufrir graves heridas. Otra de sus hijas sí que resultó ilesa pese a que recibió el impacto de una bala en las las gafas.Michael y Leslie agradecen a Dios que su hija no acudiese a la Iglesia ese día. “Ibamos a ir a misa, yo y McKinley”, aseguró Lupe Ragalado, la madre de Leslie. “Creo que Dios dijo, ‘no vayas'”, concluyó.

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