Presidente de Israel: “España es un país unido y el Rey símbolo de esa unidad”

Israel,(Revistalogos.com).- “Nos emociona ver cómo sefardíes de todo el mundo acuden al reencuentro con España y, sin perder su previa nacionalidad, se convierten en nuevos compatriotas nuestros”. El rey Felipe VI alabó así “el patrimonio de la diversidad” de la actual España democrática y la relacionó con sus vínculos históricos con el pueblo judío en la noche de este lunes, durante la cena oficial con la que agasajó al presidente de Israel, Reuven Rivlin, en el final de su primera jornada de su visita de Estado. El Rey evitó pronunciarse de nuevo sobre el conflicto con Cataluña pero el presidente israelí sí destacó que España es solo un país y Felipe VI “el símbolo de esa unidad”.

En el Gobierno español y en el Ministerio de Asuntos Exteriores se miraba estos días pasados con algún recelo las posturas tibias o excesivamente neutrales del ejecutivo de Israel sobre el conflicto en Cataluña. Se pedía más. El presidente de Israel, Reuven Rivlin, de visita de Estado en España, no perdió un segundo en la noche de este lunes, durante la cena oficial en el Palacio Real, para fijar una posición clara y rotunda en un añadido inicial a su discurso: “Sus majestades, el Rey y la Reina de España, antes de empezar, su majestad, permitame decir: ´España es un país para nosotros y su excelencia es el símbolo de esa unidad´. Todos los ciudadanos de España son queridos para nosotros y nosotros esperamos y rezamos para que todos los conflictos sean resueltos pacíficamente”.

No son muy habituales ni frecuentes las visitas oficiales de autoridades israelíes a España pese a las evidentes buenas relaciones e históricas entre ambos países. La anterior visita de Estado la protagonizó hace 25 años el entonces presidente Herzog, en 1992, con motivo del 500 aniversario de la expulsión de los judíos. En 2011 el presidente Simón Peres realizó otra visita oficial, no de Estado, como devolución al viaje que los entonces Príncipes efectuaron a Israel ese año. El viaje actual, que se había preparado para conmemorar en 2016 el 30 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas y se tuvo que aplazar por el parón político nacional que se vivió ese curso, se ha cuidado ahora con esmero.

La Casa del Rey ha concedido a esta visita de Estado el nuevo tratamiento más institucional y protocolario que ya se estrenó el año pasado con la llegada del presidente argentino, Mauricio Macri. Ha habido ocasión para recepciones, entrega de las llaves de la capital, encuentros con las comunidades judías locales, con entidades culturales, económicas y empresariales de ambas naciones, y cena de gala con más de 130 invitados en el Palacio Real. Por parte del Gobierno acudió el presidente, Mariano Rajoy, con su esposa, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el del Senado, Pío García Escudero, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría con su marido, los ministros Alfonso Dastis (Exteriores), Dolors Monserrat (Sanidad), Rafael Catalá (Justicia), el presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, y otras autoridades.

El rey Felipe VI no desperdició ese momento, con los primeros discursos de esta estancia, para pronunciar unas palabras en hebreo, para rememorar recuerdos comunes, para corroborar el avance de España e Israel en estos años y para marcar algunas ideas sobre la importancia de esta colaboración. El Monarca reseñó así que ese “legado” que une a ambas naciones “trasciende por su profundidad y significación” y ensalzó la “herencia sefardí” como “la edad dorada de la cultura judía preservada durante siglos en el lenguaje y las costumbres de tantos sefardíes en todo el mundo”.

No fue el momento este lunes por parte de Felipe VI para emitir discursos en clave interna, nacional o con nuevos capítulos sobre Cataluña, la gran preocupación nacional. El Rey no dijo una sola palabra con ese significado en su discurso. No tocaba. La última ocasión en la que se refirió al conflicto catalán fue durante la entrega de los premios Princesa de Asturias, el pasado 20 de octubre en Oviedo. Desde entonces el rey Felipe VI se ha concentrado en el seguimiento de esa crisis y ha suspendido su presencia en varios actos. Pero no se volvió a aplazar la visita de Estado del presidente de Israel, acompañado de su esposa, y de una nutrida delegación de empresarios, representantes religiosos y culturales de su país.

Felipe VI sí quiso destacar algunos nexos entre España e Israel. Fue cuando ensalzó que la actual “España democrática, que integra el patrimonio de la diversidad, reivindica hoy sus vínculos históricos con el pueblo judío”. Y cuando añadió que por todo ello se emociona al “ver cómo sefardíes de todo mundo acuden al reencuentro con España y, sin perder su previa nacionalidad, se convierten en nuevos compatriotas” de los que los españoles se sienten “verdaderamente orgullosos”.

El Monarca rememoró así que hace dos años, en el Palacio Real, se organizó un acto solemne para ensalzar la importancia del reencuentro histórico que supuso la aprobación de la ley en materia de concesión de nacionalidad española a los sefardíes originarios de España. Y repitió las palabras de entonces: “Cuánto os hemos echado de menos, al pueblo sefardí, al pueblo amigo judío”.

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