Las conexiones americanas y rusas del Brexit

Estados Unidos,(Revistalogos.com).- Todos los caminos del Brexit llevan inevitablemente al ex líder del Ukip Nigel Farage y al millonario Arron Banks, los británicos que tuvieron el honor de ser los primeros en subirse al ascensor de la torre Trump y de estrechar la mano del recién elegido presidente norteamericano antes de que lo hiciera la primera ministra Theresa May.

Pues la relación venía claramente de antes, a través del fundador de la web de ultraderecha Breitbart y ex estratega de Trump Steve Bannon (que cedió “voluntarios” al Ukip en la antesala del referéndum) y del multimillonario norteamericano Robert Mercer, al frente de Cambridge Analytica, la compañía de datos y marketing electoral que pudo usar el Brexit como “rodaje” para la campaña presidencial norteamericana.

“Existe una preocupación extendida sobre la interferencia extranjera y particularmente de Rusia en las democracias occidentales”, ha denunciado estos días el congresista laborista Ben Bradshaw, que ha pedido la apertura de una investigación parlamentarias sobre el papel del “dinero oscuro”en la campaña del Brexit, y más concretamente sobre la financiación de Leave.eu, el “brazo” propagandístico de Farage y Banks durante el referéndum, cuya influencia fue decisiva para desequilibrar la balanza.

“La Comisión Electoral debe examinar esa información con mucho cuidado”, ha advertido Bradshaw, a la luz de la investigación realizada por el ‘think tank’ Open Europe sobre las finanzas del Arron Banks y su contribución a la causa del Brexit estimada en más de 10 millones de euros. “Dado el papel del Kremlin a la hora de influir en las elecciones en otros países, tenemos que estar muy seguros de que el dinero que se gastó en el referéndum proviene de fuentes permitidas”.

Arron Banks, que fue durante años algo la “caja registradora” del Partido de la Independencia del Reino Unido, está de hecho casado en segundas nupcias con la rusa Ekaterina Paderina (cuyo primer marido llegó a ser interrogado por los servicios de inteligencia británicos bajo la sospecha de trabajar para el Gobierno ruso). Banks salió este mismo año por la puerta de atrás del Ukip y puso en marcha Webmonster, la réplica británica a Breitbart. Su socio político Nigel Farage sigue entre tanto su camino como el llanero solitario del Brexit a ambos lados del Atlántico, pese ha haber sido señalado como “persona de interés” en la investigación abierta por el FBI por el ‘Rusiagate’.

En sus frecuentes viajes a Estados Unidos, el ex líder del Ukip se ha cruzado con Dana Rohrabacher, el congresista favorito de Putin, el mismo que se encontró en Moscú con la abogada cercana al Kremlin Natalia Veselnitskaya. No es ningún secreto: Nigel Farage ha reiterado su admiración por Putin, y de hecho fue contratado por RT (antes conocida como Russia Today) para lanzar sus invectivas contra la Unión Europea en los últimos meses.

Misteriosamente, Farage fue visto el pasado mes de marzo entrando en la embajada ecuatoriana para verse con el fundador de WikiLeaks Julian Assange (que también tuvo su show en RT). Farage se ha excusado alegando que el encuentro con Assange fue organizado por la emisora LBC, con la que también colabora, y ha negado rotundamente haber ejercido de intermediario o de ser “parte de una conspiración”. En un demoledor artículo en The Guardian, Carole Cadwalladr habla sin embargo de una cuádruple y “profana” alianza, integrada por Trump, Bannon, Assange y Farage.

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