Crisis moral en el Departamento de Estado. ¿Quién será el próximo diplomático que renuncie?

Estados Unidos,(Revistalogos.com).- La inesperada partida de un embajador está sacudiendo a un cuerpo diplomático inestable e incrementando las interrogantes sobre quién será el siguiente en irse. Las noticias de la renuncia de John Feeley el viernes enviaron ondas de choque al Departamento de Estado donde el embajador de Panamá fue visto como una estrella en ascenso y posible subsecretario, y más de una docena de funcionarios estatales dijeron que les hizo cuestionar su propio compromiso con una administración que sienten está socavando el trabajo de ese departamento y la influencia de Estados Unidos en el mundo.

“Tras lo sucedido recientemente, las personas se preguntan cómo es que van a ser eficaces en un entorno como este”, dijo un funcionario estadounidense que trabaja regularmente con el Departamento de Estado. “Una cosa para nosotros es que entremos y demos golpes sobre la mesa y pidamos lo que queremos… y otra es denigrarlos y dejar en claro que esto es lo que nuestro liderazgo piensa de ellos en los términos más vulgares. ”

Funcionarios estadounidenses dijeron que docenas de mensajes de correo electrónico volaron por el Departamento de Estado sobre la decisión de Feeley de irse. Fueron una mezcla de desilusión, preocupación y admiración por el embajador que sirvió como mentor para muchos de los diplomáticos actuales que se especializan en el Hemisferio Occidental.

El Departamento de Estado estadounidense, que calificó a Feeley como uno de los principales especialistas en América Latina, confirmó que él dejará su puesto el 9 de marzo y explicó que optó por “retirarse por motivos personales”.

La renuncia se produce cuando el Departamento de Estado sufre un enorme cambio de personal. La institución ha estado sacando diplomáticos rápidamente. El 60 por ciento de los diplomáticos profesionales de alto rango en el Departamento del Estado se han ido y las nuevas solicitudes para unirse al servicio exterior han caído a la mitad, según datos recientes de la Asociación Estadounidense de Servicios Exteriores, la organización profesional del cuerpo diplomático de Estados Unidos.

Sus colegas dijeron que el sentimiento que Feeley expresó en su carta de dimisión sobre no poder trabajar bajo el presidente Donald Trump refleja el hundimiento de la moral en un cuerpo diplomático que ha perdido la confianza en el enfoque de la administración sobre la diplomacia.

Las noticias afectaron particularmente al Departamento de Estado el viernes, ya que muchos funcionarios también conocieron por los informes de prensa que Trump, en una reunión de la Casa Blanca con líderes del Congreso, llamó a El Salvador y naciones africanas “países de mierda” y cuestionó por qué Estados Unidos admite inmigrantes de Haití.

Feeley había enviado su carta de renuncia a fines de diciembre, mucho antes de esta última controversia presidencial. Pero quienes lo conocen dicen que las palabras y el enfoque de la administración hacia sus socios extranjeros jugaron un papel en su decisión de irse.

Algunos de los colegas de Feeley en el Departamento de Estado lo han superado, diciendo que sienten una responsabilidad aún mayor para defender los ideales de la diplomacia. “Existe un sentido del deber al realizar algo para lo que hemos sido entrenados”, dijo un funcionario del Departamento de Estado.

Pero otros han luchado por quedarse, sin saber si están protegiendo la influencia de Estados Unidos o contribuyendo a su erosión. Muchos diplomáticos nunca habían contemplado abandonar el Departamento de Estado, siempre con la intención de hacer de la diplomacia estadounidense el trabajo de sus vidas y su carrera profesional a largo plazo.

Feeley no es el primer funcionario de alto rango del Departamento de Estado en abandonar su puesto en vez de permanecer con la administración de Trump. En noviembre, la funcionaria Elizabeth Shackelford, que trabajaba en Nairobi para la misión de Estados Unidos en Somalia, renunció y escribió una carta criticando a la administración por abandonar políticas de derechos humanos y por su “falta de respeto” al servicio diplomático.

Sus colegas dijeron que Feeley no es el tipo de líder que se va sin antes haber sopesado la decisión, especialmente considerando el camino en que se encontraba. Dedicó su carrera al servicio público primero como piloto de helicópteros militares en servicio activo para la Infantería de Marina, antes de unirse al Departamento de Estado en 1990.

“John nació para el servicio diplomático”, dijo un funcionario estadounidense. Se desempeñó como subjefe de misión en la embajada de Estados Unidos en Ciudad de México, y fue el segundo funcionario de más alto rango en la oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental antes de convertirse en embajador en Panamá.

Se mantuvo ocupado con el gobierno deTrump. Preparó una reunión en la Oficina Oval entre Trump y el presidente de Panamá. Más tarde ayudó a organizar la visita del vicepresidente Mike Pence al Canal de Panamá.

“Era el experto más respetado de América Latina en el Servicio Exterior y sin duda alguna se dirigía a puestos de alto rango”, dijo Benjamin Gedan, quien fue director del Consejo de Seguridad Nacional para América Latina durante la administración de Obama y trabajó con Feeley en Departamento de Estado.

Mark Feierstein, director principal del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca para Asuntos del Hemisferio Occidental bajo el presidente Barack Obama, dijo que está sorprendido de que muchos más no se hayan ido, considerando el comportamiento y las políticas de Trump.

“Trump ha dado a los embajadores durante el último año muchas razones para renunciar”, dijo Feierstein. “Ayer fue solo una. Hubo muchas más. Y habrá más”.

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