Barenboim: “Hay músicos que crearon mucho y no pasaría nada si no existieran”

Revista Logos,(Revistalogos.com).- Daniel Barenboim lleva días en España pintando al piano los colores de Claude Debussy en el centenario de su muerte. Lo ha hecho en Oviedo y Madrid. Este miércoles recala en Barcelona. Pero antes de salir, se detuvo para ahondar en un pozo negro. El que puede provocar Donald Trump en Oriente Próximo si sigue con su idea de llevar la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. “En primer lugar, vamos a ver si lo hace finalmente. Todos los presidentes anteriores, republicanos o demócratas, se han manifestado en ese sentido pero no lo han llevado a cabo. Espero que la reacción internacional que con razón ha alzado su voz en contra lo haga reflexionar”.

El músico es un elemento extraño en medio del conflicto. No sólo por la creación hace años de ese asombroso proyecto, junto al intelectual Edward Said, del West-Eastern Divan. Allí, músicos judíos, palestinos, árabes y españoles se juntan periódicamente para tocar en una misma orquesta y demostrar su convivencia al unísono. Se trata de una de las escasas personas que posee al tiempo la nacionalidad israelí y palestina.

También tiene pasaporte español y argentino, su país de origen. Pero es muy crítico con el Gobierno de Benjamin Netanyahu. “Llevamos años hablando de la solución de los dos estados, pero, pregunto yo: ¿Dónde está el Palestino? Estoy en contra de la política de un país que representa a un pueblo perseguido durante siglos. ¿Cómo es posible que ocupe otro territorio durante décadas y cause ese sufrimiento?”.

Daniel Barenboim lleva días en España pintando al piano los colores de Claude Debussy en el centenario de su muerte. Lo ha hecho en Oviedo y Madrid. Este miércoles recala en Barcelona. Pero antes de salir, se detuvo para ahondar en un pozo negro. El que puede provocar Donald Trump en Oriente Próximo si sigue con su idea de llevar la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. “En primer lugar, vamos a ver si lo hace finalmente. Todos los presidentes anteriores, republicanos o demócratas, se han manifestado en ese sentido pero no lo han llevado a cabo. Espero que la reacción internacional que con razón ha alzado su voz en contra lo haga reflexionar”.

El músico es un elemento extraño en medio del conflicto. No sólo por la creación hace años de ese asombroso proyecto, junto al intelectual Edward Said, del West-Eastern Divan. Allí, músicos judíos, palestinos, árabes y españoles se juntan periódicamente para tocar en una misma orquesta y demostrar su convivencia al unísono. Se trata de una de las escasas personas que posee al tiempo la nacionalidad israelí y palestina.

También tiene pasaporte español y argentino, su país de origen. Pero es muy crítico con el Gobierno de Benjamin Netanyahu. “Llevamos años hablando de la solución de los dos estados, pero, pregunto yo: ¿Dónde está el Palestino? Estoy en contra de la política de un país que representa a un pueblo perseguido durante siglos. ¿Cómo es posible que ocupe otro territorio durante décadas y cause ese sufrimiento?”.

De la preocupación por llenar los auditorios y los teatros de público joven también habló. “Claro que hay una solución: educación musical”. Y de la mentalidad de las nuevas generaciones, demasiado pendientes de cosas superfluas para la música, como las redes sociales: “No soy de los que piensa que por más viejos somos mejores. Pero no puedes entretenerte en estar pendiente de los likes…”.

Sí de centrarte en un nuevo piano, como el que toca desde hace dos años por el mundo en sus giras. Le viene al pelo para ahondar en Debussy. “Hay músicos que pese a haber creado mucho, no hubiera pasado nada si no existieran, caso de Mendelssohn. Y otros que, con sus imperfecciones y con menos, fueron fundamentales para cambiar el rumbo de las cosas, como Berlioz. Luego está ese tronco del que todo brota en el que están Bach, Beethoven, Wagner o Debussy. Lo importante en este no es de dónde viene, sino a dónde va”, afirma.

Es un autor al que nunca deja apartado. En todas sus formas: el piano, la música de cámara, el repertorio sinfónico y la ópera. Si para estos Preludios o Estampas con los que se sienta al piano, prueba la profundidad de sonido y la imprevisibilidad de sus dinámicas para extraer todo su color, junto a la Staatskapelle de Berlín, su orquesta desde hace 28 años, abordará gran parte de su obra.

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